La violación en los medios y los teléfonos rotos

¿Alguien se acuerda del juego del “teléfono roto”?

  • La Fiscalía de Madrid publica la Memoria de 2011, que recoge el número de denuncias presentadas durante ese año para diversos delitos, incluyendo las agresiones sexuales. Según diversos estudios internacionales, la mayoría de los delitos sexuales aún no se denuncian, por lo que un incremento del número de denuncias no es necesariamente una mala noticia: puede indicar una mayor concienciación respecto a la necesidad de denunciar para la violencia sexual no queden impune.
  • El periódico 20 minutos recoge la información e, ignorando el hecho anterior, equipara delitos denunciados a delitos cometidos y titula alegremente “Sube el número de agresiones sexuales y violaciones en Madrid”. Aunque en el primer párrafo sí que puntualiza que se trata de “delitos registrados”, en el segundo párrafo y la entradilla abandonan toda pretensión de exactitud y afirman que los casos de abusos y agresiones sexuales cometidos por menores han aumentado un 2.000%. No hace falta indicar que esa cifra es un disparate: lo que está diciendo es que, sin causa aparente, los delitos sexuales se han multiplicado por 20 en el trascurso de solo un año.
  • Meses después, una página feminista recoge esta cifra, junto con otras igualmente sacadas de contexto, y la presenta junto con un montaje de diversas imágenes de sexo forzado. En algunos casos se trata de capturas de pantalla de series que, vistas en su conjunto, tienen un significado muy diferente al que se les ha dado aquí (por ejemplo, un comentarista señala que en la imagen de la serie “True Blood” es el personaje femenino el que está abusando del masculino y no al revés). Bajo el texto “Stop a la cultura de la violación y la violencia contra las mujeres”, la página defiende que este supuesto incremento del 2.000% en el número de agresiones sexuales por parte de menores se debe al acceso de éstos a imágenes de “porno duro”. Cualquier semejanza con el rigor, el sentido común y la realidad se han perdido por el camino.

No estoy diciendo que las representaciones visuales sean totalmente inocentes, ni justificables bajo el paraguas de “es una obra de ficción”.

No estoy diciendo que la cultura de la violación no exista, ni que vivamos en una sociedad igualitaria donde el feminismo ya no tenga sentido.

No estoy diciendo que no debamos hablar de la violencia sexual, ni que no debamos gritar bien alto que ni una sola agresión es aceptable.

Lo que estoy diciendo es que hablar de problemas complejos requiere matices. Requiere análisis serios. Requiere establecer la fiabilidad de las fuentes antes de hacer afirmaciones descabelladas. Requiere pedir que se invierta más tiempo y recursos en investigar las cifras y las causas de la violencia sexual. Requiere reconocer que los hombres también pueden ser y son víctimas de violaciones. Requiere huir de titulares fáciles como el de que en la India se produce una violación cada 20  minutos.

La violencia sexual es un tema muy serio. Recurrir al sensacionalismo no sólo no ayuda a las víctimas, sino que trae el descrédito sobre quienes luchan cada día contra este problema. Hablemos, por favor, de violencia sexual, alto, claro y sin eufemismos… pero tengamos cuidado con los teléfonos rotos.

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